Mostrando entradas con la etiqueta Empanada mental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Empanada mental. Mostrar todas las entradas

La olla autófaga


Qué bonito! Tendrá razón? Estará el secreto en dejarme llevar sin comerme la olla? Igual así desaparecen los miedos, mi barrera personal.

No puedo pasarme la vida pensando si esto se volverá a repetir, si volveré a dudar, si algo me hará plantearme de nuevo todo lo que me ha llevado a esta situación (desesperante, por otro lado; tanta espera me escama).

Quiero a Ruth y, si está dispuesta a volver, no puedo dejarla escapar... es lo mejor que me ha pasado en la vida y, está claro, si hay algún problema entre nosotras, soy yo.

A veces (muchas) pienso que vivo en un mundo propio, distinto al de los demás, en el que mis fantasías corretean sueltas cual cabritillas por el monte... qué bucólico, eh? Claro, claro... prueba a bajar a Heidi , de un tirón, de la nube ésa por la que corretea en los dibujos y te harás una idea de por qué no es bueno dejar pastar a las fantasías personales en el mundo real... simplemente no son compatibles.

A veces siento que con ella me falta algo, o me sobra quizás, no sé... es como si fuera la cuerda que impide que suba como un globo de helio a mi parra, a ese sitio en el que mis sueños (imposibles) se hacen realidad, en el que consigo ser feliz aunque no esté a mi lado y en el que, pese a echarla de menos, las dos llegamos a superar esto y somos superfelices con nuestras nuevas vidas superfantásticas y superexcitantes.

Otras veces siento que si no fuera por esa cuerda haría ya tiempo que me habría perdido entre mis nubes y habría llegado a esa altura en que los globos explotan. Entonces la miro y veo que el verdadero sueño es ella, que no es imposible y que sí, es real... y que la quiero, aunque mi manera de querer sea distinta a la suya, y no por ello menos válida.

Y es que hay nubes realmente encantadoras, por eso a veces me quedo embobada con alguna y pienso si no tendría que cortar esa cuerda que me impide llegar a ella... y perderme en su interior. Supongo que todo mi problema se reduce a una lucha constante entre el mundo real y ese mundo propio que me he inventado y que no sirve para nada más que para no disfrutar de lo que realmente tengo... o forman parte esas nubes del mundo real? Cómo saberlo?

Pena no tener unas pastillitas de éstas... rojo y a la verdad absoluta; azul y te despertarás sin recordar absolutamente nada (y vivirás sin imaginar siquiera que las cosas puedan ser de otra manera, aunque sea en sueños).

Y entonces llegó ella

Pues sí que voy a tener que hablar con ella, sí, pero no con Ruth (con quien ya he hablado bastante y a quien no pienso molestar más hasta tomar la decisión definitiva), sino con Míriam.

Míriam; nuevo elemento en la historia del que no os había hablado todavía. Míriam es una reciente amiga de las dos y que, este verano, nos ha acompañado en las vacaciones. Han sido diez días geniales, de muy buen rollo y de disfrutar mucho, tanto del viaje en sí como de los compañeros. Sin embargo (por desgracia, supongo), Míriam ha hecho que se me moviera algo por dentro (sentimiento sin identificar, como todos los míos...).

Empecemos por el principio. Hasta el viaje no había tenido con ella más que una buena conexión (por lo menos por mi parte), me cae de puta madre y tenemos ciertos puntos en común, pero fue empezar las vacaciones y... ¡sorpresa! algo de esta chica me atraía más de lo que yo habría deseado. ¿Ha pasado algo entre nosotras? No, no ha pasado nada (aunque supongo que, si no es muy tonta -y no tiene pinta de serlo-, se habrá dado cuenta, no sé).

La cuestión es que, si a mi ya demasiado amistosa relación con Ruth (me temo), le sumamos una tercera persona, la cosa empieza a pintar bastante mal; algo falla. Y ahí es donde saltan todas las alarmas y no puedo negarle a Ruth su "creo que no deberías estar conmigo porque para ti soy una amiga". ¿Cómo se lo voy a negar si ni yo misma estoy segura de que no tenga razón?

Así que, ahora que Míriam ha vuelto de viaje, he decidido hablar con ella y aclarar mis dudas; intentar identificar mis sentimientos hacia ella (si es que los hay), ya que no sé si simplemente me estoy confundiendo (ojalá), si es sólo algo sexual o si la cosa va más allá y realmente estoy a empezando a sentir algo... en cuyo caso no sé qué hacer (supongo que en ese caso debería acabar mi relación con Ruth; no sería justo continuar con ella, independientemente de que mis sentimientos fueran o no correspondidos).

Mañana hablo con ella; a ver cómo abordo el tema sin que se resienta nuestra amistad (esa va a ser otra). Ya os contaré qué tal.

Hilos enredados

Ésta soy yo. Un ovillo de pensamientos, de sentimientos, de miedos, de equivocaciones... un montón de hilos arrebujaos, circulando sin orden aparente por esa gran pelota que es mi vida, por la que vago sin rumbo fijo y estropeando todo lo bueno que pasa por mis manos, dejando marchar lo mejor que me ha pasado jamás, ese amor que todos soñamos y que, después de encontrarlo de forma incondicional, se me antoja demasiado parecido a una amistad.

Cuando esto pasa dos veces debe de ser señal de algo; o realmente no estoy enamorada de la persona más maravillosa del mundo, a la que quiero con locura, o simplemente soy tonta por no saber ver lo que tengo delante y que nunca volveré a encontrar en otra persona... en alguno de mis hilos estará la solución, pero... en cuál?